Revolucionarios by Jorge Aldegunde

Masticadores-EEUU

Arreciaba la lluvia y aquel viento inclemente. Intentó calarse el sombrero, buscar protección e intimidad bajo el aparatoso paraguas. Se sentía pesado después del almuerzo y pensó que le haría bien caminar por las callejuelas de un anegado París. La primavera pronto daría esplendor a los jardines y cedería al espectáculo de los árboles en flor. Empero, Pierre Curie caminaba absorto; su envidiable intelecto remedaba enfrascado en no pocos pensamientos que anhelaba poner en orden. De una parte, las infinitas posibilidades de la radiactividad aplicada; contaban al fin con medios y reconocimiento –gracias a un Nobel otorgado con sordina, al que él no hubiera dudado en renunciar–. Recordaba las incontables horas de esfuerzo y concentración en lóbregos y mal dotados laboratorios. Noches iluminadas por conspicuos tubos de ensayo aislando radio y polonio. Manos hábiles, inasequibles al desaliento y a las dolorosas costras y llagas que, conscientemente, habían resuelto ignorar.

De…

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Carpe diem

Imagen tomada de Pinterest Si los pájaros te miran extrañados en silencio y no escuchas ni el suave balanceo de las ramas de los árboles, ocúpate. Si en el cielo no hay lluvia ni apenas nubes y, en su lugar, un rojo crepuscular y oneroso lo ocupa todo, júntate con los tuyos. Échate un cigarro; … Sigue leyendo Carpe diem

¿Alma? Esto es Masticadores by j re crivello

Barcelona / j re crivello

Normalmente no escribo en sábado. Pero la grandeza de Masticadores es que recoge a escritoras y escritores que sacan su pluma y sus ideas muchas veces en condiciones personales difíciles. Algunos se programan, otros buscan horas muertas entre sus trabajos o la lógica de la supervivencia. Siempre su corazón late para que su voz sea oída. Mi WhatsApp, o mi Messenger, o el email pueden sentir ese latido, por ejemplo el de una filósofa conocida que trabaja muy temprano y a las 6:15 me pone:

“Bien Juan, adelante seguimos trabajando”, y se afana por entregar sus dos artículos semanales. O los que entran desde la otra orilla del Atlántico cerca de las 23 (ya en mi noche) cuando ya cabeceo y miro de reojo sus latidos, alegres, estimulantes que dicen: “¡ya está! ¡Te he enviado mi texto!” Solo se puede ser editor y comunicador en la jungla de Masticadores…

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