XXIII

Intuyo que los científicos irán desapareciendo. En realidad, ¿quién los necesita? Su tiempo languidece. Las máquinas, que otrora facilitaban su labor como simples ayudantes en complejos experimentos –controlando parámetros, midiendo reactivos y calculando proporciones–, ahora interpretan resultados, infieren patrones y garantizan éxito en investigaciones futuras. Son el nuevo paradigma de ensayo sin error. En apenas microsegundos aprenden lo que a cualquier humano le llevaría años.”

Mientras repasaba su escrito, trataba de localizar referencias útiles en aquel holograma. Costaba discernir entre las creaciones naturales y las sintéticas, producto de aquellos bots articulistas que recién comenzaban a invadir la profesión.

Periodistas, pensó. En realidad, ¿quién nos necesita?

FIN

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