El propósito

Lo sé, soy un nostálgico. Añoro el roce de sus atentas manos, su voz cálida y aquella mirada generosa y profunda; sus ojos de un color entre verde y oro.

Me apresuré en terminar la carta, no sabía cuánto duraría el espejismo de mi lucidez. Debía luchar contra cualquier atisbo de duda, mantener mi determinación.

Di cuenta de las pastillas, me sumergí en el baño y esperé. Me embargaron los recuerdos, me aferré tercamente a ellos; mejor un instante de luz que una existencia huera, sombría.

Entonces todo se esfumó, como en un truco siniestro. Me incorporé, somnoliento y aturdido.

FIN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s