El souvenir

Nos apenó que no le quedara ni un recuerdo para rellenarlas así que repartimos, antes de salir, las figuras cerámicas entre las maletas de todos. Nos había encantado conseguirlas, regateando hasta la extenuación, en el bazar de aquel tipo que se creía que iba a esquilmarnos como a vulgares turistas.

Luego en el aeropuerto, se nos congeló la risa: con mi habitual torpeza, deslicé uno de los pequeños ídolos. Al golpear el suelo, se deshizo en mil pedazos. Entre ellos, se fue acumulando un sospechoso polvo blanco.

Ahora, desde una celda de mala muerte, nos afanamos en demostrar que no somos mulas, solo turistas vulgares.

FIN

7 comentarios en “El souvenir

  1. Pingback: Tiempo de recuento (crónica del año que se va) | Blog de Aldegunde

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