Renovarse o morir

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. Sus pies descalzos ofrecían pocas dudas: eran bastos, coronados de callos, un sinfín de durezas, odiosas verrugas y algún que otro pelo descarriado que crecía sin ton ni son en su empeine. Sin embargo, con ayuda de un calzador mágico y no poca determinación, consiguió encajar sus monstruosos pinreles en las delicadas botas de cristal.

El príncipe se llevó una mano a la barbilla, contrariado.

Se estaba quedando sin sitio en el cuento.

FIN

7 comentarios en “Renovarse o morir

  1. Pues los príncipes deberían metamorfosearse, los demás según cómo morir mejor que renovarse,…porque a veces las renovación no es más que una impostación sustentada por la exterioridad….buenos estos mricrocuentos con mucho quépensar….yno es fácil hacerlo…felicidades

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  2. Pingback: Faltan muchos | Blog de Aldegunde

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