Cortejo

***

Con el derecho siempre procuro mirar para otro lado, no quiero perder de vista a esos grandes intrusos, que se paran a observar. Son muchos y lucen llamativos colores, aunque yo soy mucho más elegante. Empero, con el ojo izquierdo le presto toda mi atención. La he seguido hasta este lugar tan peligroso porque la deseo y quiero que lo sepa. Pelearé a muerte, si hace falta, hasta quedarme con ella.

Tomo aire y me muestro, es el momento. Sé que tengo toda su atención; no deja de mirarme. Me esfuerzo en mostrarle mi mejor aspecto, brillo y pose. Sé que debo lucir mis tonalidades, son mi mejor carta de presentación.

Entonces noto miles de destellos. Todo se desbarata; pierdo la calma y, de paso, mi traje favorito. ¿Y ahora qué? Me revestiré de un asustado amarillo, tal vez de un rabioso rojo. Sigue un empujón violento; algo me aprieta y me lleva volando muy lejos.

Los intrusos me observan, con caras de asombro. Como si nunca hubieran visto una presa atrapada por un depredador alado. Ella se hace cada vez más pequeña, pronto no podré distinguirla entre hojas de color verde brillante. Ni tiempo he tenido de despedirme. Noto la presión de sus garras apretar con denuedo, descontando el tiempo que me queda para terminar mis días entre sus fauces. La lucha por perpetuar la especie, que tantas veces sale cara, a mí me ha salido cruz. Rendido al fin, solo alcanzo a maldecir mi descolorida estampa.

FIN

PD: La vida del camaleón es intensa, como su color.

8 comentarios en “Cortejo

    • Sí. Me quise poner en la piel de un camaleón para explicar precisamente eso. Está basado, en cierta forma, en una historia real, aunque convenientemente deformada y retocada ¡como no podía ser de otra manera! Abrazo fuerte; gracias por pasarte, leer y comentar.

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    • Sí…No te puedes descuidar. Me acordé de un camaleón que encontramos el año pasado; de ahí sale el micro. Gracias por pasarte y leer. Por cierto: me pareció leer alguna alusión a videojuegos en tus relatos…(al Alone in the dark, si no recuerdo mal). Hace poco publiqué una entrada sobre ellos: «Héroes de ocho bits». Si recuerdas o te hace ilusión aquella época, échale un vistazo. Tiene un «quizz» incorporado…¡A ver si alguien adivina los juegos que intento describir (aviso: no son los de las pantallas de carga o, al menos, no todos…). Un abrazo para ti, Mayte.

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  1. Pingback: Faltan muchos | Blog de Aldegunde

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