El recreo

***

No podía dejar de llorar. Me sentía solo y engañado. No veía a mi madre por ningún lado. Y eso que me había jurado que estaría en la puerta tan pronto escuchara el timbre.

Más rabia me da ver que todos disfrutan, felices. Saltan, juegan, no paran de reír. La maestra se me ha acercado; yo no sé qué decirle. Me quedo callado: me da vergüenza ser el único que no se divierte el primer día de clase.

De repente, la bocina otra vez. La señorita me da la mano. Todos vuelven a clase, con caras tristes. Yo los miro, confundido.

A saber cuándo sonará la campana de mamá.

FIN

PD. A todos los que echamos de menos un manual de instrucciones antes del primer día de colegio.

11 comentarios en “El recreo

  1. Al leerlo me ha venido a la cabeza una carita triste y un poco angustiada, con churretes de lágrimas…pero yo estaba ahí! Ciertamente deberíamos disponer de un manual para algunas situaciones que encontramos al doblar las esquinas de la vida, pero…
    El relato, soberbio,.

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  2. Pues sí, Jorge. Con la sencillez e ingenuidad que caracteriza al pequeño que aún se angustia por la ausencia de su mamá, has clavado, como acostumbras, en pocas líneas una experiencia que muchos niños han tenido y que es tremenda. Yo la percibí en mi hijo, no la recuerdo personalmente. Gracias Jorge por ese saber dar con el tono que exige cada escrito….

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  3. Pingback: Faltan muchos | Blog de Aldegunde

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