La herencia

Fotografía: Ovidio Aldegunde

***

No paran de preguntar por mí los hijos de la señora. Temo que averigüen donde vivo y se planten en el patio de la escalera a acecharme. Siempre me parecieron un puñado de interesados que pululaban alrededor de ella como buitres.

Yo me limitaba a cuidarla con respeto. Cuando terminaba las tareas de casa, me contaba sus historias mientras hacía punto con aquellas desgastadas agujas. La noche de autos me dijo que me llevara su costurero.

En su funeral me sentí muy triste. Al volver, desempolvé su estuche y lo abrí. Menuda sorpresa cuando descubrí lo que escondía aquella colección de dedales.

FIN

10 comentarios en “La herencia

  1. Pingback: Faltan muchos | Blog de Aldegunde

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