EL GENTLEMAN Y LA FRUTERA (I) por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica&Eros

Fotografía Ovidio Aldegunde

Nuestro hombre es todo ungentleman. Es, también, un tipo lleno de bienintencionados propósitos para sortear la murria y desgana que acechan, implacables, en la rutina de un día a día cada vez más atribulado y pandémico. Por eso presta atención a las pequeñas cosas; verbigracia: se recrea al enfundar sus pies en unos llamativos calcetinesArrowsde color amarillo; tira de fondo de armario para estrenar un poloCalvin Kleincolor burdeos, embutirse en unos chinosMeyercolor tabaco –nunca es tarde para celebrar el haber dejado de fumar–, y ceñirse a la cintura unBullianta juego, con el toque justo de prenda usada que todavía no acusa el paso del tiempo. Completa el cuadro haciendo con soltura un doble nudo a susPier One, que han devenido en excelentes compañeros para ilustrar su ponderado a la par que resuelto caminar. La liturgia…

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