EL GENTLEMAN Y LA FRUTERA (II y final) por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

Fotografía de Ovidio Aldegunde

Pronto se da cuenta de que sus pasos dejan tras de sí unas huellas que harían las delicias del mismísimo Sherlock Holmes. El terrazo, según parece, acusa la falta de cepillo. Rodapiés y marcos de puerta acumulan una nada desdeñable capa de polvo que, a la mínima presión de la yema de su dedo índice, mudan de lugar y se acumulan sobre éste, que pasa a convertirse en la oveja negra de una mano, por lo demás, impoluta.

Pero el suyo es un espíritu indómito: sabe que tras la puerta de la cocina se esconden escoba de densas cerdas, y férreo recogedor. Bajo la encimera, en el primer cajón, esperan varios trapos y hasta un aerosol antipolvo. Tamaña profusión de herramientas lo obnubila y decide, voluntarioso, darle un repaso a las estancias. Y en ello se aplica: baila la escoba, trasiega el paño con brío y…

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