SOBRE LA LÍNEA por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

CAPÍTULO 1. TRAZAS DE GUARDAMETA

Quede claro: no era un jugador de fútbol brillante. Ni lo fui entonces, ni después. Con el tiempo aprendí algunos trucos para salir del paso y llegué a pelear cada balón como si fuera el último. Pero talento, lo que se dice talento, había más bien poco. Mis comienzos balompédicos en el club delPortofueron los de un niño algo torpe cuya estructura ósea era sensiblemente más densa que el resto. En román paladino: era tirando a gordito. Destacaba, si acaso, por ser el típico crío de ciudad en medio de una pandilla zagales ágiles, despiertos y con el sol –que en Galicia castiga de lo lindo cuando quiere– incrustado en su piel. La mía, empero, era más bien fina, pálida y atópica: para cuando Lorenzo hacía su efecto, mediado el mes de agosto, espalda y hombros abrazaban su eterno retorno poniéndose a pelar.

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LA MUSA por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

A mí me parecen manchas de rotulador, singularmente informes y espaciadas sin ton ni son por el lienzo, tiñéndolo de un color como de vino tinto añejo. Raúl, amigo de la infancia y artista, siempre había sido un poco excéntrico. Más incluso ahora, recuperada su soltería. Marta y él formaban una pareja perfecta: en verdad se complementaban. Pero, de un día para otro, ella había desaparecido sin dejar rastro. Desde entonces, su obra había tornado oscura, casi incomprensible.

–¿Qué opinas?

–Es… diferente, supongo. ¿Cómo estás? Quiero decir… sin Marta.

Él me mira, con una expresión extraña, lobuna. Luego sonríe.

–En realidad, ella está por todas partes.

FIN

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DEBERES por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

Nos han mandado en la escuela dibujar a nuestra familia. He pensado en acudir a mis padres para que me ayuden con las instrucciones del ejercicio, pero últimamente están tristes y preocupados; hablan siempre de Política. Dicen que las cosas se están yendo de las manos, que no saben dónde vamos a ir a parar. Así que lo los he coloreado yo solo: todos de verde. Se supone que tendría que haberles hecho unas preguntas antes, pero no quiero molestar demasiado: bastante tiene mi madre con el trabajo en la fábrica; mi padre llega a casa muy tarde, mi hermano no es más que un bebé y hace ya meses que no vemos a los tíos.

***

La profesora me ha dicho que lo he hecho muy bien. Tanto que me van a llevar a otra clase, con los elegidos. Pensé que mi madre se alegraría. En cambio, al contárselo…

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