LA MUSA por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

A mí me parecen manchas de rotulador, singularmente informes y espaciadas sin ton ni son por el lienzo, tiñéndolo de un color como de vino tinto añejo. Raúl, amigo de la infancia y artista, siempre había sido un poco excéntrico. Más incluso ahora, recuperada su soltería. Marta y él formaban una pareja perfecta: en verdad se complementaban. Pero, de un día para otro, ella había desaparecido sin dejar rastro. Desde entonces, su obra había tornado oscura, casi incomprensible.

–¿Qué opinas?

–Es… diferente, supongo. ¿Cómo estás? Quiero decir… sin Marta.

Él me mira, con una expresión extraña, lobuna. Luego sonríe.

–En realidad, ella está por todas partes.

FIN

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DEBERES por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

Nos han mandado en la escuela dibujar a nuestra familia. He pensado en acudir a mis padres para que me ayuden con las instrucciones del ejercicio, pero últimamente están tristes y preocupados; hablan siempre de Política. Dicen que las cosas se están yendo de las manos, que no saben dónde vamos a ir a parar. Así que lo los he coloreado yo solo: todos de verde. Se supone que tendría que haberles hecho unas preguntas antes, pero no quiero molestar demasiado: bastante tiene mi madre con el trabajo en la fábrica; mi padre llega a casa muy tarde, mi hermano no es más que un bebé y hace ya meses que no vemos a los tíos.

***

La profesora me ha dicho que lo he hecho muy bien. Tanto que me van a llevar a otra clase, con los elegidos. Pensé que mi madre se alegraría. En cambio, al contárselo…

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LA BESTIA por Jorge Aldegunde

MasticadoresRomantica Editora: Paula Castillo Monreal

Imagen de Pinterest

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Me hace entrar en mi nuevo hogar, confiada y serena. Como solo lo sabe hacer una madre. Mi cuerpo de niña remeda el mejor disfraz, así que extiendo mi diminuta mano mientras recorremos las estancias. Al fondo del pasillo, a la izquierda, está mi habitación. Acciona el interruptor, y una miríada de bombillas proyectan formas infantiles en las paredes. De una de ellas cuelga un crucifijo. De repente, una rabia atávica e incontrolable me invade. La náusea me obliga a cerrar los ojos. Las luces parpadean. Cuando consigo dominarme, ella me dedica una mirada dulce.

Tiempo tendrá de saber que somos muchos aquí dentro.

FIN

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