La forma de las nubes by Jorge Aldegunde

MasticadoresArchipiélago. Editores: Alicia Trujillo, Felicitas Rebaque

Estaban solos; siempre lo habían estado. Y, por más que su ofuscada realidad les hubiera concedido una tregua en forma de lugar paradisíaco, ella no podría bajar la guardia. El niño daba forma a una enorme ciudadela; se afanaba en vaciar cubos que acarreaba, disciplinado, desde la orilla. Luego esparcía la arena, la concentraba en los lugares que intuía más débiles, y vuelta a empezar.

Mientras lo observaba, le pareció dotado de una inmensa paciencia y tesón. También, barruntó mientras una sombra nublaba su recuerdo, tenía muchas agallas. A pesar de no ser más que un crío de ocho años, había visto y oído demasiado. Los dos se merecían ese descanso.

–Hay que construir un foso alrededor. Y justo detrás, levantar murallas tan altas como yo –había explicado a su madre.

La demostración práctica no se hizo esperar: alternaba un desgastado rastrillo, al que le faltaban púas, con una enorme…

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Héroes de ocho bits

Masticadores

By Jorge Aldegunde

Fue un abanderado del joystick hasta que la palanquita no dio más de sí. Más adelante, aceptó teclado como animal de compañía: “OPQA” más barra espaciadora (digan lo que digan, el orden importa…); la famosa combinación de teclas le proporcionó tardes de gloria frente al monitor de un flamante Amstrad CPC. Muchos fueron los héroes cuya piel habitó y cuya suerte, acompañado –las menos de las veces– de vidas o energía infinita por mor de trucos o pokes, hubo de compartir.

Esta entrada va por ellos.

Acompañó a Guillermo de Occam y a su fiel discípulo Adso en excursiones nocturnas, tratando de darle esquinazo a un abad recalcitrante, mientras desentrañaba el misterio oculto tras oscuros crímenes que anticipaban al mismísimo Anticristo. Se convirtió en un policía de metal que repartía justicia, mamporros y tiros por las calles de Detroit. Lució la capa del caballero oscuro y…

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ABADÍA DEL CRIMEN EXTENSUM. VADEMECUM (02 y final) by Jorge Aldegunde

Desde el finis africae…

Masticadores

Tercer día

Noche

Donde Guillermo y su ayudante se dirigen a la iglesia; desde allí al osario tras el altar. Tras seguir las instrucciones de Nicola, consiguen adentrarse por el pasadizo, oscuro y húmedo, que une la iglesia con el edificio. Descubren que el pasadizo termina tras la chimenea de la cocina. Desde ahí se dirigen al piso superior a través del acceso al torreón sureste. Al llegar a la mesa de Venancio observan, sorprendidos, que el libro ya no se encuentra sobre la misma; ¡alguien ha debido sustraerlo mientras la mesa no estaba vigilada! Guillermo y Adso encuentran el pergamino, escrito completamente en griego con una letra pequeña e irregular, que a Guillermo le cuesta descifrar. Al acercar la llama de la lámpara al pergamino, aparecen unos misteriosos caracteres ininteligibles para ambos… Entonces Guillermo, alertado por un ruido en el scriptorium, abandona precipitadamente la mesa de Venancio, dejando…

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