Atesorando fervenzas (aventura en cinco actos) by Jorge Aldegunde

Masticadores

Acto 1: Tierra de lobos

Cuando llegamos la noche seguía ahí, como en el cuento de Monterroso. Se diría que el comité de bienvenida lo formaban lobos y jabatos, entre requiebros de GPS y corredoiras que, apenas iluminadas por los faros del coche, pareciera que nos conducían a la tierra de irás y no volverás. Al salir respiramos frío y escuchamos el rumor de aguas cercanas; qué extraña la sensación de oír sin ver, cuánto dependemos de la correlación de los sentidos.

El edificio principal de la gran casona -otrora morada de muiñeiro– estaba cerrado a cal y canto, aunque Beatriz nos esperaba paciente en la cantina, estratégicamente situada en la construcción adyacente, para darnos las llaves. No teníamos el cuerpo para demasiadas alegrías, pero una sencilla y reparadora cena nos confirió una bola extra e iniciamos una breve exploración de las estancias, suficiente para dar cuenta del espacioso…

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