El encuentro

Y ella finge que se lo cree mientras, abnegada, termina de alimentar a la anciana de rostro enjuto y pelo lacio y gris que, postrada en su cama, conversa sobre las almas que habitaban aquella casa indiana.

–¿No quiere que me quede, señora Orviz?

–No. Hoy, por fin, conoceré a mi abuelo –añadió con voz temblorosa.

Suspiró, resignada. Le dejó su humeante té mientras se preparaba para salir. Afuera llovía. La ajada araña apenas iluminaba aquella desangelada habitación.

En el camino principal, echó un último vistazo. Una figura observaba, conspicua, desde el ventanal. Hubiese jurado que se inclinaba y tocaba el ala de un enorme sombrero.

FIN

16 comentarios en “El encuentro

    • ¡Muchas gracias! Y la realidad es que no lo había planteado así, pero casi todas las lecturas lo han planteado por ese lado así que…Está claro que los relatos son de quien los lee, no de quien los escribe. ¡Besos!

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